Author: Personal de mantenimiento anónimo.

Hay noches en el hangar que parecen normales…
hasta que dejan de serlo.
Era turno nocturno en el hangar de mantenimiento de Aeroméxico Connect.
De esos en los que el tiempo pasa lento, el ruido es casi inexistente y todo se siente… suspendido.
Me asignaron algo sencillo: revisar un Embraer 190 estacionado.
Sin energía.
Apagado por completo.
Nada complicado.
Subí solo.
La escalerilla crujió bajo mis botas y, al entrar, la oscuridad me envolvió de inmediato. Solo la luz de mi lámpara iluminaba partes del interior: los asientos, los compartimientos, la cabina completamente dormida.
El silencio era total.
Avancé unos pasos.
Y entonces lo escuché.
Un golpe.
Seco.
Como si algo hubiera caído dentro del avión.
Me detuve.
—¿Qué fue eso…?
Alumbré cada rincón.
Filas de asientos vacías.
Pasillo despejado.
Cabina cerrada.
Nada.
Intenté seguir trabajando, convencerme de que era algo normal. Un panel, una vibración, cualquier cosa.
Pero el ambiente ya no era el mismo.
Se sentía pesado.
Incómodo.
Como si no estuviera solo.
Decidí no quedarme más tiempo del necesario.
Apagué lo que tenía que apagar, revisé lo mínimo… y me di la vuelta para salir.
Y entonces pasó.
Otra vez.
Pero esta vez no fue un golpe.
Fue un sonido… de movimiento.
Como si alguien caminara dentro del Embraer 190.
Ahí fue cuando se me heló todo.
Giré lento.
Muy lento.
Y lo vi.
Al fondo del pasillo.
No era una persona… pero tampoco era nada.
Era una sombra.
Alta. Quieta.
Presente.
Mi cabeza no lo procesó.
Mi cuerpo sí.
—Vrg…
Se me salió sin pensar.
La lámpara temblaba en mi mano.
—No mms…
No esperé nada más.
Salí.
Corrí hacia la puerta, bajé la escalerilla como pude, sin voltear atrás ni un segundo.
Afuera, bajo las luces blancas del hangar, intenté respirar.
Pero no se me quitaba.
Porque hay cosas que sabes cuando pasan.
Y eso…
eso no era normal.
El avión estaba completamente apagado.
Sin energía.
Sin nadie dentro.
Y aun así…
no estaba vacío.
Desde esa noche, hay aeronaves que no vuelvo a revisar solo.
Y hay Embraer 190 que, aunque estén listos para volar…
yo sé lo que se siente estar ahí dentro… cuando algo más también está.
Porque en la aviación, no todo lo que habita un avión…
aparece en la bitácora.
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